La semana pasada una noticia irrumpió: el Departamento de Estado de Estados Unidos comunicó que tres funcionarios chilenos habían sido sancionados con el retiro de sus visas para ingresar a ese país.
No se informó públicamente quiénes eran. Sin embargo, la descripción resultaba elocuente: ellos habían “dirigido, autorizado, financiado, brindado apoyo sustancial y/o llevado a cabo actividades que comprometieron infraestructura crítica de telecomunicaciones y erosionaron la seguridad regional en nuestro hemisferio”.
Traducido al lenguaje político real, la medida no apunta a conductas delictivas, sino a decisiones estratégicas de Chile en materia de infraestructura digital. Y el trasfondo es evidente: el proyecto de consolidar a Chile como un hub digital de Latinoamérica, conectado directamente con Asia —y particularmente con China— mediante fibra óptica submarina. Y los intentos de dificultarlo por parte de terceros paises. Leer más
